Member Login  

Autores en Editorial Eneida



Usuarios Online

Tenemos 61 invitados conectado(s)

Mi cesta de libros

Su Pedido está actualmente vacío.
L a república Italiana y la dictadura franquista

Las relaciones culturales y políticas de dos regímenes contrapuestos: España e Italia entre 1945 y 1975 Laura Branciforte (eds.)

http://www.editorialeneida.com/es/colecciones.html?page=shop.product_details&flypage=flypage.tpl&product_id=245&category_id=16 

 

El título elegido para la introducción de este número de la revista, Las relaciones culturales y políticas de dos regímenes contrapuestos: España e Italia entre 1945 y 1975, expresa, en síntesis, el argumento que pretende desglosar este dossier. La narración de las relaciones diplomático-culturales y de las relaciones políticas que se van entretejiendo entre los gobiernos de Roma y de Madrid, entre 1945 y 1975, es el objeto historiográfico común a las cuatro investigaciones que componen el dossier.

La atención de la historiografía contemporánea a las relaciones entre España e Italia a lo largo del siglo veinte va creciendo en tamaño e interés. En su mayoría, las investigaciones se han centrado en el análisis del fascismo y del franquismo y se han beneficiado de las aportaciones de historiadores como Ismael Saz, Giuliana Di Febo, Renato Moro, Carmen Molinero, Pedro Carlos González Cuevas y Alfonso Botti, entre otros. Las etapas desde la posguerra hasta el final del franquismo carecen, sin embargo, en el ámbito historiográfico, de estudios de las relaciones entre estas dos «hermanas latinas», salvo pocas excepciones.1 Este dossier pretende aportar nuevas reflexiones en el ámbito de las relaciones políticas y culturales hispano-italianas ampliando el marco historiográfico, ya clásico, de la cultural diplomacy.2 La aportación de las relaciones culturales institucionales y su integración con aquellas no institucionales, conduce, en su conjunto, a una descripción más exhaustiva de la interacción entre la política exterior e interior de ambos países. Se trata de unos estudios, además, no estrictamente bilaterales por el más amplio enfoque europeo que los sustenta3 y por la colocación de España e Italia en el camino de la multilateralidad.4 También hay que tener en cuenta que nos referimos a dos potencias medias que, recién incluidas en el conflicto frío, están «necesitadas», como se demostrará, de un robusto respaldo internacional.5

Las investigaciones llevadas a cabo en el do-ssier nos llevan en su comienzo, de la mano de Pablo del Hierro, a la primavera de 1945, con la llegada del embajador español en Roma, José Antonio de Sangróniz, a un país regido por un Gobierno de concentración nacional y a punto de refrendar un sistema republicano. El fin de este recorrido cronológico y temático termina en 1975 cuando, confluyendo los artículos de Rosa Pardo y de Javier Muñoz Soro y Emanuele Treglia, se acaba describiendo una Italia gobernada por una coalición de centro izquierda que suspende, tras las últimas ejecuciones del franquismo, toda relación con España, y que retira el 27 de septiembre de 1975 su embajador en Madrid. La búsqueda de legitimidad de España a través de Italia, como se ilustra a lo largo del dossier, acaba, pues, en un fracaso del régimen franquista.

En las primeras dos décadas de las tres abordadas, se constata la experimentación de formas de «coexistencia amistosa», entre una República y una dictadura, que sólo gracias a las políticas diplomático-culturales –facilitadas, a menudo, por unas relaciones personales y coyunturales– logran mantenerse y crecer bajo el imperativo internacional estadounidense hacia la normalización. Sin embargo, estos objetivos son perseguidos con unas políticas gubernamentales caracterizadas por la ambigüedad, la complejidad y la inestabilidad. El déficit de legitimidad del régimen, a menudo, se pretende camuflar con la búsqueda de vías edulcoradas de legitimación.

La política cultural fue uno de los atajos preferenciales planteados desde el Ministerio de Asuntos Exteriores desde los años de Alberto Martín Artajo. Esta vía de contacto con Italia, junto con los acuciantes intereses económico-comerciales de ambos países, se convirtieron en los elementos centrales de la estrategia diplomática franquista.

A la acción cultural exterior se dedican los estudios de Pablo del Hierro, de Laura Branciforte y de Giulia Quaggio, que han optado por un corte cronológico que encuentra su justificación y correspondencia en unos episodios decisivos y explicativos de la política doméstica e internacional tanto española como italiana en el contexto de la Guerra Fría.

La diplomacia cultural española se caracteriza, en los años analizados por Del Hierro (1945-1952) –años estos últimos de reconstrucción para Italia– por la activa política cultura del tándem Sangróniz-Ponce de León. En una realidad política muy distinta, desde 1953, mueve sus pasos el texto de Branciforte, que presenta uno de los resultados de la acción cultural hispano-italiana, la firma del acuerdo cultural en 1955, que pivota sobre una coyuntura favorable para España de la política nacional italiana y en la antesala del acceso de ambos países en la ONU.

El artículo de Giulia Quaggio analiza a través del arte, más concretamente desde de las Bienales de Venecia, la centralidad de estas exposiciones en el estudio de las relaciones culturales y diplomáticas hispano-italianas, entre 1948 y 1958, en el proceso de «acomodación» de ambas políticas exteriores en el contexto cultural y político occidental. Destaca en esta contribución la idea de cómo el arte no actuó finalmente según la definición de «soft power» y se convirtió, más bien, a través de la defensa del arte abstracto –en contraposición al ostentado realismo representante estético del comunismo– en sinónimo de modernidad, de progreso, de libertad para España y para Occidente, y, al mismo tiempo, finalmente, en una síntesis «paradójica» de la España franquista.

A lo largo de veinte años de encuentros y desencuentros, analizados por Rosa Pardo Sanz, la autora nos muestra en un audaz y a la vez exhaustivo recorrido cronológico y temático, que tiene su inicio en 1957, las fórmulas del pragmatismo de la política exterior franquista que precisaba de un país democrático y con el cual, salvo puntuales excepciones, transcurren «gélidas relaciones políticas», sustituidas por otros canales como son los lazos personales (véase el caso de Castiella y Fanfani), los proyectos político-militares (pactos del Mediterráneo) y los vínculos económicos y los culturales.

Desde mediados de los años sesenta, el escenario cambia radicalmente y la oficialidad de las relaciones dejará paso a la definitiva repulsa del déficit democrático franquista,6 hasta ahora tolerado por parte de las fuerzas sociopolíticas italianas y sustentado por las económicas.

Como demuestran Muñoz Soro y Treglia, finalmente se hizo sentir claramente la victoria de las razones del antifranquismo, sobre todo desde 1963 y en paralelo al recrudecimiento de la represión en España, haciéndose visibles con movilizaciones callejeras, tras el caso Conill y luego Grimau. A las acciones de protesta de los partidos antifranquistas italianos liderados por el PCI, se sumaron las del frente sindical italiano y español (entre la CGIL y las CCOO por ejemplo) y las del sindicalismo católico (entre la ACLI y las HOAC).

Italia, mientras tanto, empezaba a mirar al futuro de «la joven España» de los sesenta en la cual se difundía el europeísmo7 y a subordinar aceptación del régimen en la Europa de las Comunidades a su democratización.

Este dossier contribuye, finalmente, a fomentar un debate, que se espera sea propicio para futuras investigaciones, sobre la función que tuvo Italia con respecto al posicionamiento del régimen franquista en el exterior. La diplomacia cultural fue expresión de la realpolitik española y logró conectar parcialmente con el ambiente diplomático y político italiano de la «joven» Italia republicana, que era, sin embargo, y al mismo tiempo, heredera de su reciente pasado fascista. La aceptación de España en el tejido social y político italiano tuvo pronto que hacer frente a un país más consciente y autónomo de su papel político y económico en el contexto occidental y que internamente, tras 1963, estuvo menos sujeto a las tensiones políticas.

Con este dossier no se pretende, por supuesto, agotar un tema del cual quedan muchos aspectos por investigar, pero sí empezar a ahondar en las razones de encuentro y desencuentro entre dos regímenes contrapuestos hasta 1975. 

 

 

 

Your are currently browsing this site with Internet Explorer 6 (IE6).

Your current web browser must be updated to version 7 of Internet Explorer (IE7) to take advantage of all of template's capabilities.

Why should I upgrade to Internet Explorer 7? Microsoft has redesigned Internet Explorer from the ground up, with better security, new capabilities, and a whole new interface. Many changes resulted from the feedback of millions of users who tested prerelease versions of the new browser. The most compelling reason to upgrade is the improved security. The Internet of today is not the Internet of five years ago. There are dangers that simply didn't exist back in 2001, when Internet Explorer 6 was released to the world. Internet Explorer 7 makes surfing the web fundamentally safer by offering greater protection against viruses, spyware, and other online risks.

Get free downloads for Internet Explorer 7, including recommended updates as they become available. To download Internet Explorer 7 in the language of your choice, please visit the Internet Explorer 7 worldwide page.